De la tierra al vuelo

Nuestras creaciones son el resultado de un proceso artesanal respetuoso con la tradición, el entorno natural y el conocimiento heredado de nuestros mayores.

La propia Naturaleza nos ha indicado el camino hasta llegar aquí. Sus cuatro elementos se combinan para crear la vida.
Tierra y agua se mezclan para modelar una arcilla formada en el Cretácico inferior, con más de 140 millones de años de antigüedad.
Aire y fuego unidos para cocerla en un horno tradicional de estilo íbero.

En El Barro Animado creamos piezas de colección únicas que representan, con gran realismo, las diversas aves que habitan la Península Ibérica.   Una idea que surge gracias al entorno que nos rodea, con una visión de desarrollo sostenible y cuya finalidad es sensibilizar y mostrar a través de nuestras obras el maravilloso mundo de las aves.

Desarrollamos nuestra labor en un cortijo centenario situado en la aldea de Zagrilla Baja (Priego de Córdoba). Un entorno privilegiado en pleno corazón de Andalucía, en el Geoparque de las Sierras Subbéticas, rodeados de gente sencilla y de exuberante naturaleza.

Ojalá disfrute de nuestras aves tanto como nosotros lo hacemos durante su proceso de creación.

Desde la tierra, dispuestas a emprender el vuelo.

El modelaje

Uno de los elementos más importantes de las creaciones de El Barro Animado es la materia prima.

La arcilla que se utiliza para modelar cada una de las piezas, se recoge de una cantera que se encuentra en el Geoparque de las Sierras Subbéticas. Ésta se va filtrando poco a poco en una charca y tras el proceso de sedimentación natural, se obtiene una arcilla de características excepcionales. La formación geológica de la cantera se originó en el Cretácico Inferior, hace más de 140 millones de años.

Tras la recogida manual, se inicia el proceso de depuración, limpieza y amasado (sin aditivos químicos) hasta conseguir una textura idónea.

Las piezas de El Barro Animado son modeladas por las expertas y hábiles manos del escultor, naturalista y ornitólogo Toni Postigo. Desde muy temprana edad, Toni muestra gran interés y pasión por la naturaleza. Gracias a la observación de las aves durante más de 25 años y a las técnicas de modelado, consigue con gran maestría y de manera única un acabado extraordinario en cada una de las piezas.

Es maravilloso observar cómo una simple pella de barro acaba transformándose en una magnífica obra tras pasar por las manos del genial escultor y artista.

La cocción en el horno

Una vez modeladas, las piezas son sometidas a la prueba de fuego.

El proceso de cocción se realiza en un horno tradicional de estilo íbero construido con ladrillo macizo y adobe de arcilla y paja.

Introducidas las piezas, se procede al sellado y encendido del horno. Se echan cargas de leña a ritmo lento pero constante para que la temperatura aumente progresivamente llegando a alcanzar más de 1000ºC. Como dato curioso, cabe destacar que el punto más inestable y delicado de todo el proceso se produce cuando se llegan a los 600ºC.

Es en ese punto, cuando el más mínimo error cometido en el modelado (pequeña burbuja de aire, alguna impureza, etc.), puede agrietar o hacer estallar cualquier pieza en mil pedazos.

Tras 12 horas de cocción a altas temperaturas comienza el proceso de enfriamiento, que también debe ser cuidadoso y no producirse de manera brusca. Terminado todo el proceso, se procede al vaciado del horno. El color de la arcilla cocida y un característico sonido metálico indican que se han alcanzado las temperaturas esperadas y el proceso de cocción se ha realizado correctamente, garantizando un acabado magnífico en cada una de las esculturas.

La pintura

Tras el modelado y su paso por el horno, llega el momento de dar vida y color a cada una de las piezas de El Barro Animado.

Pilar Gamero Ruiz, artesana por vocación, dedicada durante más de 20 años a la restauración de obras de arte, dorado y policromía, es la artista que plasma con pinceladas únicas e irrepetibles toda su magia en cada una de las esculturas.

Con pulso preciso, durante horas, perfila con delicadeza los más mínimos detalles, dotando a cada ave, de enorme expresión e increíble realismo. Nada que ver con los trabajos realizados en procesos industriales. Sus pinceladas están llenas de belleza y fantasía. Entrar al taller y observar la maestría con la que Pilar maneja sus pinceles, es un auténtico deleite para la vista.

Cada pieza creada en el taller de El Barro Animado es el resultado de un laborioso y cuidado proceso artístico.

Pilar Gamero y Toni Postigo, manifiestan en sus obras un trabajo rebosante de pasión y amor por la naturaleza y en especial hacia las aves y a la artesanía.

El Geoparque

El Geoparque de las Sierras Subbéticas se encuentra en el sur de la provincia de Córdoba, en los municipios de Priego, Carcabuey, Luque, Zuheros, Doña Mencía, Cabra, Iznájar y Rute,

Fue declarado Parque Natural en el 1988 y reconocido por la UNESCO en el año 2006 como Geoparque. Con esta calificación se reconoce en dichos espacios naturales la convivencia del patrimonio geológico con la promoción del desarrollo sostenible.

Gracias a la especial geología que posee nuestro Parque Natural de las Sierras Subbéticas, hace que haya ecosistemas muy particulares, que a su vez son habitados por especies muy particulares, destacando plantas, mamíferos o aves. Como es el caso de el Mirlo acuático, Roquero rojo, Collalba negra, Mirlo capiblanco, Acentor alpino, entre otros. Entre las rapaces cabe destacar el Águila perdicera, Águila real, Halcón peregrino y Búho real. Tampoco podemos olvidar al Musgaño de cabrera ni a la nutria, habitantes de nuestros ríos. O plantas endémicas como la Armeria Trianoi y el Narciso bugei.

El Geoparque de las Sierras Subbéticas es un lugar maravilloso lleno de historia y de vida que asombra cada día a los lugareños y a los muchos visitantes que se acercan a conocerlo.

“Amamos nuestro entorno y queremos compartir contigo lo que sentimos por él”